Cómo reducir el estrés de su hijo

Tenga mucho cuidado al tratar temas preocupantes delante de los niños, pueden verse afectados

Los padres deben tener en cuenta que los niños, al igual que los adultos, pueden sentir estrés a partir de diversos factores o situaciones. Por eso, para ayudar a combatirlo, deben hablar diariamente con los pequeños y hacerles saber que están atentos a todo lo que hacen o les sucede. Esa es frecuentemente la mejor forma de prestarles ayuda.

A pesar de que ellos viven en un mundo donde no se conocen las deudas o el pago de hipotecas, seguros, cuentas médicas, reparaciones de autos, etc., sí pueden experimentar estrés debido a las exigencias del currículo escolar, los horarios y actividades después de clase, y la presión de la adaptación social, entre otras cosas. Eso puede hacer que se sientan abrumados, al igual que sus padres, que ya tienen bastante con sus propias preocupaciones.

Con demasiada frecuencia, enfrentar el estrés de un hijo puede ser similar a lidiar con las tensiones propias. A menudo, los niños están demasiado ocupados, al igual que los padres. Los horarios, cargados con prácticas deportivas, lecciones de baile, de música, o cualquier otra actividad en la que participa el niño, pueden ser demasiado exigentes, especialmente cuando se combinan con el trabajo escolar.

Según KidsHealth.org (recurso de internet cuyo propósito es ayudar a que los padres comprendan y eduquen adecuadamente a sus hijos), tratar de dejar de hacer alguna actividad, aunque no sea un acontecimiento potencial, podría ser una forma de reducir la ansiedad que aqueja al niño. Claro que eso debe ser acordado con el pequeño.

Muchas veces los padres, sin proponérselo, imponen demasiada presión a sus hijos al exigirles más de lo debido. Si se habla con el niño y se le pregunta si desea abandonar la práctica de cierta actividad que podría estarle causando estrés, él va a notar el apoyo y comprensión, independientemente de su rendimiento en dicha actividad. Esto, a su vez, podría conducir a que efectivamente acepte ser retirado de esa actividad o a que la emprenda con una actitud más positiva, que a la vez le ayudará a aliviar tensiones.

Además de vigilar que el niño duerma y coma adecuadamente, los padres deben ofrecerle apoyo incondicional. Los adultos se las ingenian para tener a alguien a quien contarle sus problemas, sea un terapeuta, cónyuge o amigo, lo cual ayuda en cierta medida a reducir la tensión. Pero en el caso de los niños eso no se da, y por eso se benefician enormemente cuando alguno de sus padres le pregunta cómo les fue el día y qué cosa o asunto los está molestando. Tales conversaciones pueden revelar si su hijo está sintiéndose demasiado tenso y, de ser así, pregúntele cuál es la causa. Si el niño siente que usted está presionándolo demasiado, reitérele que sólo quiere que haga las cosas lo mejor posible; que haga el mayor esfuerzo, así no sea el número uno en la clase.

Otra forma de ayudar al niño, es evitar que tenga conocimiento de sus propios problemas. KidsHealth puntualiza que los niños pueden crecer con tantas preocupaciones como sus padres, si estos hablan siempre de problemas financieros, laborales y otras situaciones estresantes en su presencia.

Los pequeños, a diferencia de los adultos, no son tan propensos a ver una solución posible, lo que puede hacer que sus preocupaciones sean mucho mayores. Además no son muy dados a hablar de sus temores porque temen que se les reprenda por estar escuchando o inmiscuyéndose en los problemas de los adultos. Hay que tener mucho cuidado cuando se tratan esos temas delante de los niños, que ya tienen demasiado estrés en sus propias vidas.

CL/Miami

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