Cuidado de la piel durante el frío invernal.

Si queremos tener una piel radiante en invierno debemos cuidarnos. El viento, sequedad, calefacciones y cambios bruscos de temperatura deshidratan la piel y la vuelven mucho más frágil y sensible. A contiuación MUJERES te trae algunos consejos para que tu piel esté sana y cuidada en estos duros meses de frío.

El frío contrae los vasos sanguíneos, ralentiza la circulación y reduce la producción de colágeno, sebo y sudor. Estas sustancias son las que mantienen el equilibrio de la película hidrolipídica de la piel, encargada de retener su humedad natural evitando que la piel se deshidrate. ¡La belleza no está reñida con el frío!

En verano la piel está mucho más hidratada debido a que el calor, hace que la piel segregue más grasa, sin embargo en invierno, ocurre lo contrario, nuestra piel tiende a estar mucho más seca e irritada, por lo que es muy importante prestarle un cuidado especial.

Antes de comenzar a cuidarla, es importante mantenerla libre de impurezas para que los productos que apliquemos posteriormente, penetren mejor en nuestra piel y nos protejan más. Para ello vamos a exfoliarnos un día a la semana, pero además, vamos a intentar limpiarnos bien el rostro todas las mañanas. Tampoco debemos abusar de la exfoliación ya que dejaremos nuestra piel más sensible y como consecuencia menos protegida de las altas temperaturas.

Aunque creas que no es necesario, debemos utilizar siempre protección solar. Con la llegada del invierno nos olvidamos de este factor, y es uno de los pasos más importantes en nuestro cuidado facial.

La vitamina C en la alimentación es esencial para nuestro organismo pero también para mantener una piel radiante y protegida. Aunque lo podemos hacer mediante la ingesta de determinados alimentos, también podemos complementarlo con cremas o ampollas ricas en esta Vitamina. Es importante saber que este tipo de cápsulas de vitamina C que aplicamos sobre la piel, suelten tener una vida muy corta, aproximadamente 24 horas.

¿Qué efectos produce el frío en la piel?

  • Las bajas temperaturas ralentizan también la reproducción celular y todo ello da lugar a una piel deshidratada, mate y sensible.

  • Las calefacciones reducen la humedad del ambiente y provocan la evaporación del agua que contiene la piel.

  • La contaminación, que aumenta en invierno por el humo de las calefacciones, ensucia la piel, tapona los poros y reduce la oxigenación.

  • Por último, los cambios bruscos de temperatura (pasamos en segundos de dos o tres grados de la calle a 25 ó 27 en el interior y viceversa), contraen y dilatan los capilares de forma brusca y esto provoca la ruptura de algunos y como consecuencia la aparición de unas venillas de color rojo oscuro, fundamentalmente en la nariz y los pómulos, este problema se llama cuperosis.




Cuidar el cutis

El cutis es la piel más expuesta a las inclemencias ya que habitualmente llevamos la cara descubierta. Para protegerla de las bajas temperaturas hay que hidratarla y nutrirla profundamente.

¿Qué pasos hay que seguir?

  • Por el día conviene aplicar una crema hidratante que contenga filtros solares y que ayude a mantener la humedad natural y, por la noche, un producto más rico que aporte un extra de nutrición.

  • La nariz y los pómulos (las zonas más prominentes) son junto con el contorno de ojos las más frágiles porque su piel es muy sensible y necesitan una atención especial, al igual que los labios, que se secan fácilmente a causa del frío y el viento. Estos necesitan bálsamo regenerante mañana y noche, y una barra de labios hidratante y nutritiva que les servirá de protección en la calle.


¿Y si tengo cuperosis, cómo cuidar la cara?

Las pieles con problemas de cuperosis necesitan cremas que activen la microcirculación, y evitar, en lo posible, los cambios bruscos de temperatura. Al salir a la calle cubrir parcialmente el rostro con un pañuelo o bufanda para que se enfríe lentamente y, al pasar del frío al calor, palmear suavemente la piel para que entre en calor poco a poco.

Manos y uñas

  • La manos sufren también con las bajas temperaturas y los constantes lavados. La piel que recubre el dorso es muy fina y carece prácticamente de glándulas sebáceas y sudoríparas, por lo que se reseca con facilidad.

  • Durante todo el año conviene usar guantes de goma o látex para realizar cualquier tarea manual (les afecta el polvo, los detergentes, la tierra) y usar crema diariamente.

  • En invierno necesitarán un producto más rico que hay que aplicar varias veces al día y siempre después de haberlas mojado.

  • Los guantes de lana o cuero son una magnífica protección cuando salimos a la calle.Una vez al mes, conviene exfoliarlas con un producto suave, aplicar una mascarilla hidratante o una crema muy nutritiva y cubrirlas, al menos dos horas, con unos guantes de algodón que favorezcan su penetración.

  • Las uñas, pese a su aspecto duro y resistente, también se vuelven más frágiles y quebradizas. Conviene masajearlas diariamente con un producto hidratante específico y una vez a la semana sumergirlas 15 minutos en un baño de aceite templado de oliva o almendra.




Cuidados del cuerpo

• El cuerpo parece estar a salvo, cubierto por la ropa, pero no es así. Las prendas con las que nos protegemos dificultan la oxigenación y provocan una fuerte descamación.

• Antes de cubrirnos por completo conviene hacer un peeling en todo el cuerpo, aplicar una buena capa de una crema densa y con aporte de grasa y dejarla actuar 10 minutos antes de vestirnos.
Los codos y rodillas, ya de por sí muy secos, necesitan más cuidados. Igualmente hay que mimar el cuello y el escote porque su piel es muy frágil y se arruga con facilidad.

• En estas zonas conviene aplicar una crema específica o hacer extensiva la crema del rostro.

Preparar la piel antes que llegue el invierno

Durante el otoño el clima se hace más frío y húmedo, en esta estación debes hidratar y nutrir tu piel con mascarillas y cremas hidratantes adecuadas

Consejos:
1. Hazte una limpieza de cutis antes de empezar la estación para que las bases de maquillaje y las cremas se adapten mejor a tu piel durante la temporada.
2. Utiliza una crema nutritiva por la noche específica para tu tipo de piel.
3. También puedes aplicarte un serum vigorizante si notas tu piel apagada.
4. Utiliza mascarillas dependiendo de tu tipo de piel.
5. En maquillaje al igual que en el invierno, la tendencia es a utilizar tonos más tierras y apagados aunque recuerda que en maquillaje no hay reglas si hay un color que te gusta utilízalo.
6. Utiliza una base de maquillaje que se adapte a tu tono y tipo de piel

Cuidar la piel durante el Invierno :

• Exfolia tu piel: La piel necesita mayor humectación en la estación invernal, pero las cremas y lociones no cumplen su función si los poros se encuentran bloqueados por una capa de piel seca. Usa un jabón suave para el cuerpo que contenga exfoliantes como urea o alfa hidróxidos para eliminar esas capas resecas que se presentan en esta época.

• Humecta tu cuerpo: Después de la exfoliación, aplícate una capa de humectante con bloqueador solar por la mañana y antes de acostarte una crema nocturna espesa.

• Depílate con láser: Esta técnica ataca los pigmentos más oscuros de los vellos, por lo tanto mientras más contraste haya entre tu vello y piel obtendrás mejores resultados.

• Evita el uso de esmaltes: Estudios dermatológicos recientes determinaron que las uñas quebradizas se presentaban en mayor porcentaje en mujeres que usaban quitaesmalte al menos dos veces al mes. El clima seco y frío tambien causa estragos en tus manos, por lo tanto es conveniente evitar el esmalte y humectar manos y uñas todos los días. Puedes dar brillo a tus uñas con una lima de tres caras.

Controlar el consumo de alcohol y tabaco:

Para que la piel no pierda elasticidad en invierno, podemos utilizar complejos que contengan colágeno y retinol para que además las arrugas no se hagan tan visibles durante esta época.

Por último, debemos evitar, como decíamos anteriormente, los cambios bruscos de temperaturas ya que es más probable que los vasos sanguíneos se dilaten y aparezcan esas antiestéticas rojeces.

Una forma de evitarlas es disminuyendo durante esta época la ingesta de alcohol y el tabaco pues aumentan la deshidratación.

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