Familia: Cada quien en su cama

Eduque a sus hijos con independencia, desde los 3 meses ya puede mudarlo a su cuarto

A cierta edad, los niños suelen aferrarse a dormir con sus papás, y aunque esto pareciera algo muy tierno, cumplirles el deseo no siempre te traerá buenos resultados, en especial cuando buscas la autonomía del pequeño y la recuperación de tu intimidad.

Para los niños, la hora de dormir, sobre todo cuando ya lo hacen lejos de sus padres, puede convertirse en un tormento, pues representa separarse de lo que los hace sentir seguros: papá y mamá.

Pero, ¿hasta qué punto esto puede dejar de ser una situación común? Cristina Sánchez, psicóloga infantil, señala que todos los sucesos de los niños, como mojar la cama, chuparse el dedo o querer dormir con sus padres son, hasta cierto punto, parte del proceso normal de su crecimiento; sin embargo, lo que determinará si estos son problemas en su desarrollo psicológico será la frecuencia e intensidad con la que se presenten.

"Los miedos o temores son el motivo más habitual por los que un pequeño desea dormir con sus papás. Y es que si al niño, durante el día, le sucedieron algunas cosas, a la hora de dormirse, especialmente si lo hace solo, esto le perturbará el sueño, estará espantado y terminará en tu cama".

Sin embargo, agrega, también los miedos pueden ser fomentados por la familia con comentarios como: "si no comes va a venir el coco" o "si te portas mal te llevará el señor del costal".
La dependencia del pequeño hacia sus padres, en específico hacia la madre o viceversa, es otro factor que pudiera estar motivando este obstinamiento por dormir juntos.

La experta menciona que existen casos en donde la mamá piensa que su hijo lo es todo y no le interesa nada ni nadie más, incluida su pareja.
Se dice que lo que esta madre está enfrentando es una situación de "día a día", es decir, una relación en que, desde el vientre, ese niño y su progenitora se creen un mismo ser.

"Ante esta circunstancia les es difícil, o imposible, desprenderse o separarse, incluso hasta en la hora de dormir.
"Aquí es importante que ambos aprendan a ver que hay un mundo afuera, que hay una realidad, un exterior, y que a pesar de los lazos que los unen, son seres individuales y diferentes".

Que la madre sienta temor y angustia de dejarlo solo es también algo que puede transmitirle al bebé, por lo que este, al sentirlo, tiene una razón más para aferrarse a quedarse con ella, agrega.

Otro aspecto que pudiera estar determinando el anhelo de dormir todos juntos, de acuerdo con la especialista, es que los niños siempre quieren ser el centro de atención de todo, por lo que, consciente o inconscientemente, quieren a mamá o a papá sólo para ellos y por eso terminan a medianoche en medio de los dos.

La clave está en no ceder
Muchas veces los padres son quienes solapan la situación de dormir juntos, algunos impulsados por el temor de que les pase algo estando solitos o, simplemente, por comodidad.

Que los niños compartan la cama con sus papás, generalmente está contraindicado: de pequeños, por el temor de aplastarlos o lastimarlos, y ya de grandes ante la posibilidad de acarrearles algún problema de tipo psicológico, como dependencia o inseguridad.

Para que los hijos no sufran tanto esta separación, al momento de dormir ya en un cuarto distinto, los expertos recomiendan hacerlo entre los 3 o 6 meses de edad.

Pero si todavía tienes la angustia y decides dejarlo en tu recámara, apóyate con una cortina o biombo que te ayude a dividir los espacios, siempre y cuando él duerma en su cuna o propia cama, así se irá acostumbrando a que todos requieren de privacidad, comenta Sánchez.

Sin embargo, existen momentos en donde no es apto hacer este cambio para el pequeño, como cuando viene un nuevo hermanito en camino.
La psicóloga explica que si la situación está determinada por la llegada de un nuevo ser y es el pretexto ideal para alejarlo, la adaptación del niño se dará de manera lenta y complicada, pues al ver que otro bebé ocupa su lugar y aparte lo ha desplazado, esto no ayudará.

"Paciencia, tranquilidad y firmeza es lo que se sugiere una vez que se ha decidido dormirlo en otro espacio.

"Se puede batallar un poquito, pero el secreto está en ser consistente, que no cedas y que cada vez que él aparezca en tu recámara, lo lleves de vuelta a la suya, aun cuando estés muy cansada.

"Es preferible que te quedes un rato con él en su cama hasta que se tranquilice. No es necesario tratarlos mal o imponerlos con una actitud de regaño, sino de firmeza.

"Si ya pasaron dos o tres semanas de intentar que tu hijo se adapte a estar solito y no obtienes buenos resultados, lo mejor es ver qué es lo que le está originando su deseo de dormir contigo, si se trata de una acción de chantaje basada en conseguir lo que quiere o si en verdad es una crisis real que requiere ayuda de algún experto", explica.

Alternativas
Para ahuyentar los temores del niño, algunas ideas son:
-Poner su espada debajo de la cama para que "el monstruo" no se le acerque.

-Dejar una lámpara prendida para que se sienta seguro.

-La puerta de la recámara se puede quedar entreabierta, así puede llamarlos si lo requiere.

-Abrir las puertas del clóset por la noche para que observe que nadie se oculta ahí.

Agencia Reforma

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