Feng Shui: vivir en el espacio adecuado y perfectamente decorado, crean el equilibrio para la clave de la felicidad…

En la lengua china, el feng shui significa "viento y agua". Una casa o ambiente de trabajo equilibrados mejorarán todas las facetas de nuestra vida.

Introducción al Feng Shui


El feng shui es una ciencia antigua que propone vivir en armonía con la tierra y sus líneas energéticas a fin de mantener el equilibrio correcto entre las fuerzas de la naturaleza. Esta antigua ciencia es una filosofía que puede aplicarse en cualquier cultura y creencia.

Aspectos positivos

En arquitectura, el feng shui recomienda la manera más ventajosa de ubicar la casa y obtener así las ventajas, el equilibrio y la prosperidad deseadas por sus propietarios.

• Crea relaciones armoniosas.

• Fomenta la salud.

• Atrae la abundancia así como la prosperidad.

• También aumenta el éxito académico.

Según la tradición china, el ser humano dispone de tres tipos de energía:


• La energía del cielo.

• La energía de la tierra.

• La energía del propio hombre.

El feng shui tiene la capacidad para:



• Superar los problemas surgidos durante los periodos poco propicios de la energía del cielo.

• Aumentar la energía de la tierra.

• Suavizar las dificultades provocadas por la energía desfavorable del hombre.

Un análisis de feng shui implica:


• La identificación de las buenas y las malas características de los diferentes espacios y esquinas de la vivienda o del edificio.

• La consideración de las orientaciones personales más beneficiosas.

• La localización de las habitaciones.

• El uso de los colores elementales.

• Una conciencia de las influencias del entorno.


El feng shui estudia los elementos siguientes:


• La forma de la tierra, que se refiere al paisaje más cercano.

• Las ocho mansiones, las ocho orientaciones personales -sean o no propicias- referidas en particular a la persona que vive o trabaja en la propiedad.

• La xuan kong, la dimensión temporal del feng shui en la cual se consideran las fuerzas cambiantes que existen en el transcurso de periodos distintos, meses y días.

Aunque el feng shui se desarrolló en una época muy diferente de la actual, tiene aún un significado directo en el mundo moderno. Su objetivo es alcanzar la armonía y el equilibrio, con el ánimo de volver al buen camino y así actuar de la forma más correcta en cada momento.

El Feng Shui como tal nace en la antigua China hace más de 3,ooo años y tiene como objetivo organizar la vida en función de las fuerzas naturales del universo, que en definitiva no es más que saber ubicar correctamente una casa y sus muebles y accesorios. En la actualidad existen dos grandes corrientes, la tradicional que está ligada a aspectos religiosos del "I Xing", y una más moderna, cuya figura emblemática es Lin Yu, más abierta y accesible a todos los interesados. En el fondo, ambas escuelas tienen unos fundamentos comunes como son la orientación, los fluídos de energía, la consideración de las corrientes magnéticas y un conjunto de factores que desde Occidente no se tienen tan en cuenta, salvo por una minoría más progresista.

La traducción literal de su término es viento-agua, la razón que los chinos argumentan es que este arte es como el viento, que no se puede entender, y como el agua, que no se puede agarrar. Se basa en las teorías del pensamiento máximo chino, el I Ching, las leyes del Yin Yang y los cinco elementos vitales de la esta cultura oriental.

Para conseguir el objetivo del Feng Shui, que es el equilibrio del ser humano en su entorno, se busca conjugar los elementos de construcción, las formas, los colores, objetos y la decoración para conseguir un equilibrio entre el tiempo, el espacio y el hábitat con sus usuarios.

Así pues si el lugar donde se vive posee un buen Feng Shui, se cree que la vida de la persona transcurrirá de manera mejor en todos los aspectos, siendo los principales la salud, el dinero o el amor. Estas creencias pueden ser aplicadas y llevadas a cabo tanto en las viviendas como en los lugares de trabajo. Para entender este arte hay que conocer la cultura china.

Esta parte de la idea de que todo cambia y evoluciona y que nunca se está estancado en el tiempo. Los médicos chinos creen que cuando una persona enferma, esto parece deberse a alguna cuestión o problema que hay en la vida de esa persona o en su interior, algo a nivel mental, y creen que la solución pasa por revisar estos problemas que pueden estar causándole dicho mal a la persona. Con estas creencias, que rebaten y cuestionan todos los principios empíricos de la medicina, se comprende que este arte se crea capaz de conseguir más armonía y estabilidad en la vida de las personas.

Cada vez que nace una persona según cree la cultura china, se produce un desplazamiento energético creado por la posición de los astros, que incide directamente en la vida de la persona. Las energías están relacionadas con los lugares donde se vive y cómo se vive, por ello, el Feng Shui puede ayudar a conseguir que las personas recuperen y armonicen todas sus fuerzas y energías en un espacio adecuado.

Somos el reflejo del ambiente que vivimos


El lugar que el hombre ocupa en el mundo tiene que ver con la relación dinámica entre sus energías personales y las energías que moldean el medio ambiente y la naturaleza que rodea al ser humano. Las acciones de los hombres tienen que estar encaminadas a conseguir este equilibrio entre hombre y naturaleza. La cultura china cree que los seres humanos somos el reflejo y que el producto es el medio ambiente en que vivimos.

Sin embargo, esta práctica no ha de concebirse como la panacea a los problemas de los seres humanos, porque no es ninguna práctica milagrosa, ni la única solución. Aún así, si se saben manejar los conceptos de manera adecuada, si se puede conseguir un cambio de rumbo en la vida de uno. En la actualidad el Feng Shui se practica en todo el mundo, con un mayor desarrollo en Hong Kong, Malasia, Singapur y Taiwan. Aunque su origen está en la cultura china, ésta perdió el conocimiento de éste tras la Revolución Cultural cuando se produjo un abandono de la cultura tradicional china que quedó en segundo plano.

En Europa y Estados Unidos últimamente está teniendo éxito esta práctica como algo diferente y alternativo a lo que ofrece la materialista y consumista cultura occidental.


Los cinco elementos


Este concepto se utiliza en todas las filosofías chinas y también en el Feng Shui. Estos elementos: la madera, el agua, el fuego, la tierra y el metal, se combinan en dos ciclos, uno constructivo y otro destructivo. En estos ciclos los elementos van generándose o destruyéndose los unos a los otros sucesivamente. Por ejemplo, en el destructivo, el agua destruye al fuego, que funde el metal, y este a su vez, corta la madera que agota la Tierra y absorbe el agua.

Esto influye en las creencias y la cultura de este país oriental y en la disposición de los elementos dentro del hábitat siguiendo las técnicas del Feng Shui.

Buenas vibraciones


Según el Feng Shui, los espacios están cargados de energía, que si se canaliza de la manera adecuada puede transformarlos de manera armónica que se transmitirá a la experiencia vital de las personas que ocupen ese espacio. Los campos de energía están determinados por los colores, las luces y el tipo y posición de los muebles y accesorios utilizados. A continuación se exponen algunos de los rasgos básicos del Feng Shui.


• Corrientes: Una norma importante es evitar que la puerta de entrada esté enfrentada con una puerta de salida o una ventana, pues en este caso la energía fluye entre ambos puntos sin ocupar el espacio.

• Desorden: Se debe evitar el desorden pues provoca que la energía se estanque y no se distribuya por la estancia.

• Elementos que aumentan la energía: Para aumentar y mejorar la energía positiva se pueden utilizar una serie de elementos como plantas, cristales de roca, campanillas de viento y móviles.

Los creyentes en el Feng Shui dicen que los beneficios son numerosos: ayuda a dormir mejor, mejora la salud, aumenta las motivaciones y a disfrutar de una mayor energía que se puede ver demostrada en todos los aspectos de la vida, desde el laboral y social al personal, ayudando a mantener una vida sexual activa. En definitiva, vivir mejor.

Algunos consejos


• Para saber dónde ubicar una casa, se colocan alimentos y se observa su evolución, si se mantienen en buen estado durante días indica que existe energía positiva y que por lo tanto es un buen sitio.

• Se desaconseja la existencia de agua cerca o debajo de la casa.

• Los cables de alta tensión destruyen la energía positiva, siendo necesario evitarlos.

• Son más recomendables las casas con una sola puerta de entrada, la cual deberá estar libre de cualquier obstáculo.

• Evitar los muebles en los pasillos (especialmente si son grandes) pues entorpecen la corriente energética.

• Es muy importante que la casa goce de una buena iluminación. Las luces artificiales deben proyectarse hacia arriba o hacia abajo y no hacia los laterales.

• No colocar una puerta delante de una ventana.

• Eliminar aparatos eléctricos de los dormitorios, pues emiten corrientes electromagnéticas que pueden interferir con el sueño.

• Dormir con la cabeza orientada hacia el norte.

• Evitar los árboles que estén muy cercanos a la casa.

La casa ideal


Cocina

• La puerta no debe estar alineada con la puerta de entrada principal de la casa, a fin de protegerla de las energías nocivas que puedan entrar y también para evitar los olores.

• Tampoco es aconsejable que se encuentra cerca de un baño ni colocar los fogones delante de una ventana.

•  La zona de cocinar y la de limpieza no deden estar confrontadas pues puede ser perjudicial para la energía de los alimentos.

•  Respecto al color, el feng shui recomienda la gama de los amarillos pálidos y ocres, colores que favorecen la impresión de comodidad y limpieza.

Dormitorio


• En esta habitación deben reinar la tranquilidad y la calma.

• La cama no  debe estar delante de la puerta o bajo una ventana. Lo ideal es colocar la cabecera hacia el norte y en una pared desde la que se pueda ver la puerta de entrada, pero sin estar exactamente delante.

• No se recomiendan las corrientes de aire, ni tampoco dormir con los pies apuntando hacia la ventana o la puerta.

• Se deben evitar las plantas y flores y los espejos, que deben estar en el interior de los armarios.

• Los colores idóneos deben ser pálidos: melocotón claro, hueso o marrones de baja intensidad, tonos que ayudan a crear un ambiente suave y relajado.

•  Finalmente es conveniente evitar las bigas en el techo encima de la cama, ya que la energía rebota en las vigas.

Sala de estar


•  Para estar cómodos en la sala la energía que entra por la puerta debe recorrer tranquilamente todo el espacio y terminar saliendo por la ventana. Puerta y ventana deben estar en paredes perpendiculares.

• Otro punto importante es la ubicación del sofá y de los sillones, que deben estar alejados de puertas y ventanas y pegados a una pared.

• El comedor debe estar en una zona recogida, lejos de las corrientes de energía, lo cual ayudará a realizar una buena digestión, además se recomienda colocar en la mesa flores y velas que actúan como focos de atracción de la energía.

• Los colores adecuados dependen de si se quiere un lugar donde predomine la tranquilidad o bien se desea un lugar donde se celebrarán numerosas fiestas. Si se opta por la tranquilidad, se recomienda elegir colores fríos de la gama de los azules, o el blanco,  que calman los ánimos, de lo contrario se deberá optar por los tónos cálidos de la gama de los rojos, que exaltan.

Habitación de los niños


•  Para el Feng Shui, la orientación adecuada para los niños es el oeste.

•  Debe tenerse en cuenta que en esta habitación se realizan normalmente diversas funciones: dormir, jugar y estudiar.

•  Para disfrutar el máximo de todas estas funciones es recomendable separarlas visualmente (por medio de muebles y colores).

• Se deben tener en cuenta la colación de puertas y ventanas, para que los niños no estén sujetos a corrientes energéticas fuertes, pues pueden causar apatía o exceso de actividad.

•  La cama no debe situarse en una línea imaginaria que vaya de la puerta a la ventana si se desea aprovechar completamente la energía que circula por la habitación.

Baño


• No es recomendable que se situe delante de la puerta de entrada de la vivienda, por los fluídos de energía y principalmente por los olores.

• Tampoco es adecuado que esté al lado de la cocina por problemas de energías mal canalizadas y también por higiene.

• La ventana no debe estar delante de la puerta ni sobre ninguno de los elementos de esta habitación (bañera, lavamanos, inodoro o bidet).

Esperamos que este estudio sobre una ciencia o filosofía milenaria como es el Feng Shui les ayude a optimizar la vida diaria en el hogar.
Pepa Villanueva
Texto y fotos: Archivo MUJERES Internacional

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