Que debe saber un buen comprador.

Antes de comprar, lee atentamente las etiquetas y sopesa la calidad-precio del producto y conserva siempre el comprobante de compra.

Comprar bien se ha convertido en todo un arte, aunque un arte que requiere cierta técnica si queremos llegar a fin de mes. Difícil tarea teniendo en cuenta la cantidad de tentaciones que aparecen ante nuestros ojos todos los días y la dura realidad de tener que ajustarnos a un determinado presupuesto cuando el sueldo no da para más. Es un reto difícil para los que vivimos en esta sociedad consumista que nos absorbe sin remedio, de hecho podríamos decir que ha aparecido una nueva enfermedad en este cambio de siglo, la del comprador compulsivo, pues en ocasiones, incluso compramos cosas que en realidad no necesitamos. Por todo ello, quiero darte unos cuantos consejos que quizás puedan ayudarte en el difícil arte de comprar.

Lo primero que debes hacer, antes de salir de casa, es: 

* Planificar tus compras y tu presupuesto, elaborar una lista con lo que necesitas puede ayudarte.

* Antes de comprar, lee atentamente las etiquetas y sopesa la calidad-precio del producto.

* Conserva siempre el comprobante de compra.

* Sé precavida antes de comprar alguna ganga en un mercadillo.

* Muy importante: intentar no sucumbir a los continuos caprichos de tus hijos, muchas veces los padres terminamos diciendo que sí, para que se callen.

* Cuidado con las tarjetas de crédito, pueden ser auténticos agujeros negros de nuestra economía. Procura pagar en efectivo siempre que puedas, esto suele ayudar a controlarnos a la hora de comprar. Además, existen muchas entidades que te cobran comisiones hasta por sacar dinero del cajero, sin nombrar los altos intereses que te cobran por fraccionar el importe de la compra y las comisiones anuales por mantenimiento de tarjeta.

Al comer... 

Se calcula que una familia media de cuatro miembros gasta como mínimo el 25% de sus ingresos en comida. Por eso si pretendemos ahorrar algo en este apartado, sería conveniente:

* Planificar el menú de manera semanal. Hay gente que incluso se ha acostumbrado a cocinar el doble de cantidad y congelar lo que sobra, para así ahorrar tiempo y dinero.

* Otra buena manera de ahorrar es comprar siempre alimentos de temporada, son más baratos y nutritivos.

* Otra opción es comprar productos de oferta, siempre que prestemos especial atención a la fecha de caducidad del producto, pues muchas veces el origen de la oferta radica precisamente en que ésta se halla próxima.

* En principio no deberemos comprar sólo basándonos en la apariencia de las cosas, aunque éste será un factor determinante a la hora de comprar frutas y verduras.

* Si compramos congelados será conveniente utilizar bolsas isotérmicas, cuanto más llenas mejor, aunque no deberemos mezclar en su interior productos congelados y no congelados, ni dejar los primeros en su interior más de una hora, si no queremos que se rompa la cadena del frío.

Comprar a distancia 

En ocasiones nos decidimos a comprar a distancia. Las formas más habituales son a través de un catálogo, por correo, por teléfono y con el actual avance de las tecnologías, por Internet. 

Antes de realizar la compra, el cliente debe recibir una completa información sobre el vendedor, las características del producto, su precio, así como la forma de pago y entrega. El comprador debe saber, que el vendedor esta obligado a enviar junto con el producto un documento con el cual se pueda hacer efectiva su devolución.

Tanto en este tipo de ventas, como las organizadas por reuniones de vecinos o amigos, (en las que el precio de los productos suele ser bastante elevado) o las ventas a domicilio, el consumidor tiene la garantía total de poder devolver el producto en el plazo de los siete días siguientes a su recepción.

Respecto a la compra de apartamentos compartidos o multipropiedad que habitualmente tiene lugar en reuniones organizadas, actualmente el consumidor se ve amparado por la ley, pudiendo rescindir el contrato en el plazo máximo de diez días, sin gasto alguno por su parte y sin tener que aportar ningún tipo de justificación.

Qué hacer si perdemos una tarjeta de crédito

Una reacción rápida y correcta puede ahorrarnos futuros problemas.

Las tarjetas de crédito se han convertido en un elemento muy presente en nuestras vidas. Nos ofrecen la posibilidad de no llevar dinero en metálico y aun así poder pagar mediante su uso casi cualquier producto. Además, también nos permiten adquirir a crédito artículos, cuyo coste desembolsaremos a través de nuestra cuenta corriente al banco, que es quién nos fía y adelanta al comercio correspondiente el importe del producto comprado.

Pero las muchas ventajas que pueden ofrecernos las tarjetas de crédito tienen un inconveniente. La integridad de la tarjeta ha de ser cuidada, si se deteriora es posible que no podamos utilizarla, por lo que tendremos que sustituirla. Recordemos que las tarjetas disponen de una banda magnética que los aparatos adecuados leen y que a través de ella los comerciantes pueden cobrar nuestros pagos. Si esa banda magnética sufre algún daño la tarjeta quedará inutilizable.

También puede ocurrir que desaparezca una tarjeta, bien sea porque alguien nos la haya robado o porque la hayamos extraviado. En este caso una reacción diligente y rápida nos puede servir para prevenir futuros problemas.

Lo primero que debemos hacer es notificar la pérdida a la compañía emisora. Para ello llamaremos al número de teléfono que nos hayan proporcionado. Lo malo es que este número suele venir en la misma tarjeta y si no lo hemos copiado en alguna otra parte tendremos que localizarlo a través de otros medios.

La mejor opción es la comunicación telefónica, ya que es la más rápida. El objetivo es avisar a la compañía con celeridad para que si alguien usa esa tarjeta no pueda cargar en nuestra cuenta el precio de sus posibles compras. La compañía procederá a anular la tarjeta y nosotros podremos solicitar que nos entreguen otra.

Una medida conveniente cuando consigamos comunicarnos con la compañía emisora es anotar la fecha y la hora de la llamada, así como el nombre de la persona con la que hablemos. De esta forma podremos demostrar que hemos efectuado la notificación si surgen inconvenientes.

También podemos a continuación escribir una carta a la compañía explicando lo mismo que les hemos comunicado telefónicamente. Así quedará constancia escrita. En esa carta detallaremos la fecha y la hora a la que la escribimos.

El problema de haber extraviado la tarjeta de crédito es que quien la encuentre o nos la haya sustraído pueda emplearla y nos cobren a nosotros los gastos en los que incurra.

En teoría, si hemos avisado de desaparición de la tarjeta la cuantía que esa hipotética tercera persona hubiera podido gastar con nuestra tarjeta sería reembolsada por la entidad bancaria si por su parte ha habido negligencia o demora en la tramitación de la anulación de la misma.
Agencia

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