¿Ninfómanas? Sólo queremos más sexo que tú

El disfrute sexual femenino ha sido siempre reprimido porque se cree que agrede la virilidad masculina o la imagen de maternidad

¿Cuánto sexo puede ser "insano" para la mujer? ¿Quién dice que el placer femenino continuo e intenso es una enfermedad? ¿La ninfomanía es un mito?

En el libro Una historia de la ninfomanía de Carol Groneman, catedrática de Historia del John Jay College of Criminal Justice de la Universidad de Nueva York, la autora explora cómo ha ido cambiando el significado de palabra ninfomanía a lo largo de los últimos 200 años. Su investigación, clara y contundente, nos descubre cómo la sexualidad femenina ha sido motivo de confusión o represión continua.

Una enfermedad o motivo de burla
¿Por qué se cuestiona el interés excesivo de la mujer en el sexo? ¿Qué fundamentos existieron para clasificarla como una enfermedad o como una conducta inmoral y desdeñable?

Groneman nos lleva de la mano por la historia de las distintas concepciones que se han tenido de la ninfomanía como una enfermedad, un trastorno mental, una construcción jurídica, una percepción cultural e incluso un motivo de burla.

La mujer con un deseo sexual prioritario
En la época victoriana, cuando el término se consolidó, la ninfomanía era casi una cuestión demoníaca. La ninfomanía era una enfermedad ocasionada por la falta de moral y la débil fuerza de voluntad de una mujer. Un doctor francés decía que era causada por leer novelas, comer chocolates y tener pensamientos impuros.

La fuerte inclinación de una mujer hacia el sexo fue clasificada según los criterios masculinos de cada época. Y esos criterios han sido poco benevolentes hasta la actualidad, a pesar de que la palabra ninfomanía ha quedado en desuso.

Una ninfomaníaca quiere más sexo que tú
En todo caso, como irónicamente dijo Alfred Kinsey: una ninfomaníaca es alguien que quiere más sexo que tú.

En el mundo contemporáneo se le sigue viendo como a una enferma a cualquier mujer cuyo deseo sexual sea prioritario, hipersexual o adicta al sexo. Hay una historia de la ninfomanía pero ninguna sobre la satiriasis, que es el término aplicado al sexo masculino.

Sin duda la obra alude con muchos ejemplos a la desigualdad de género existente, pero no es un manifiesto feminista, sino una reflexión sobre el papel sexual de la mujer y lo incongruentes que resultan hasta ahora los razonamientos que condenan el disfrute sexual femenino, tan sólo porque se cree que debe ser mesurado para que no agreda la virilidad del hombre o vaya en contra la tierna imagen de la maternidad.

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