¿Sabes cuidar la piel en función de tu edad?

Ante cualquier anomalía en la piel es importante visitar al dermatólogo para que identifique si las lesiones son importantes y para establecer un diagnóstico y control de las mismas.

No es lo mismo cuidar la piel de un niño que la de un adulto. Las necesidades y las características son, obviamente, diferentes. Por eso, los expertos en dermatología recomiendan extremar el cuidado de la piel a cualquier edad, y, sobre todo, observar sus características con el fin de eludir situaciones de riesgo y evitar enfermedades. La piel de la persona mayor muestra las consecuencias de una piel cuidada o descuidada durante toda la vida, de ahí la importancia de la prevención y de la educación en un adecuado cuidado según la etapa de la vida.

Los farmacéuticos, implicados en el cuidado de la piel
Con este objetivo se está llevando a cabo durante este mes la ‘Semana de la Piel’, una iniciativa puesta en marcha en más de 700 farmacias de toda España donde se repartirán materiales informativos con recomendaciones para cada tipo de piel según su edad. El objetivo es que sepamos distinguir mejor los problemas dermatológicos más comunes entre los bebés, los niños, los adolescentes, los adultos y las personas mayores, además de aprender consejos útiles para la prevención de éstas y conseguir un mejor cuidado.

“Debemos cuidar la piel a cualquier edad, aunque los niños y las personas de edad avanzada requieren mayores atenciones ya que se caracterizan por un déficit inmunológico y, por lo tanto, es necesario que mantengan una buena hidratación y que se protejan de la radiación solar. La epidermis es responsable de la barrera mecánica e inmunológica de la piel y el deterioro de esta función condiciona una sequedad evidente que requiere un cuidado permanente”, explica la Dra. Ana Mª Giménez-Arnau, especialista en Dermatología.

Los más pequeños
Entre los consejos proporcionados en los materiales para pieles de niños recién nacidos, la Dra. Giménez-Arnau indica que “es necesario lavarse las manos frecuentemente para prevenir infecciones, bañar al bebé diariamente con preparados no espumosos, cortarle las uñas, desinfectar el área umbilical, eliminar descamación fisiológica con emolientes y cuidar el pliegue de las ingles para evitar la dermatitis del pañal”. En cuanto a las indicaciones destinadas a la infancia, destaca que “el desarrollo inmunológico se completa durante este periodo de edad, por lo que hay que tener especial cuidado en la higiene de la piel del niño y en la protección de la radiación ultravioleta. Es en este periodo donde se debe fomentar la educación en lo que se refiere a la protección de la radiación solar”.

¿Y los adolescentes?
Durante la adolescencia, el acné, el hirsutismo (crecimiento excesivo de vello en mujeres) y los trastornos del sudor suelen ser las anomalías más frecuentes, por lo que es importante tener especial cuidado con el uso de tintes de pelo, piercings y tatuajes, así como con el empleo de las lámparas bronceadoras UVA pues su empleo descontrolado fomenta el envejecimiento prematuro y por ende el cáncer cutáneo.

Malos hábitos en la edad adulta
La Dra. Giménez-Arnau señala que la calidad de la piel del adulto está en gran medida condicionada por los hábitos en edades previas, como la exposición al sol, el hábito tabáquico, la existencia de enfermedades o el estrés, entre otros. Para lo que recomienda desde una buena hidratación, el empleo tópico de vitamina A y derivados y el aporte dietético de los principios activos esenciales para las funciones vitales cutáneas, aminoácidos o lípidos.

Más de 60
En el caso de las personas mayores de 60 años, el envejecimiento cutáneo se caracteriza por un adelgazamiento de la piel, la susceptibilidad de sufrir cáncer cutáneo, el despegamiento de la piel, y el descenso de las defensas, por lo que es fundamental la prevención de la piel frente a los síntomas del envejecimiento.

Estar atentos a lo que nuestra piel nos dice
“La piel puede mostrar alertas que no necesariamente se traduzcan en un síntoma como puede ser el dolor o el picor. Son signos de alerta cualquier cambio de color o de textura en la piel, la aparición de manchas, de engrosamientos, de ampollitas de agua, de erosiones, costras, fisuras, etc. En definitiva, de cualquier aparición de una alteración visible de la piel. Ante cualquier anomalía es importante visitar al dermatólogo para que identifique si las modificaciones en las lesiones de la piel son importantes y para establecer un control”, señala la Dra. Giménez-Arnau.
Agencias

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